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Actitud Profesional en la Música

Consejos para tener una actitud profesional y lograr crecer en tu carrera musical

Conozco a muchos, muchos artistas que tienen todo para armarla: discos, fans, patrocinios, un buen manager, etc. Sin embargo estas bandas no logran despegar y constantemente se preguntan por qué. En muchas ocasiones yo lo he visto con mis propios ojos: el problema es la incapacidad para adoptar una actitud profesional.

Muchas personas aspiran de manera profesional al mundo de la música por creencias erróneas sobre el estilo de vida que goza un artista: no tener nada que hacer más que música y beber y pasar tiempo con personas del sexo opuesto en un frenesí por ver quién se destruye más rápido, al fin que los millones sobran…

La realidad es que la música es como cualquier otro negocio, y por ende, requiere de hombres (y mujeres) de negocios como tal. En este caso no importa si no vas de traje y usas el cabello largo, lo importante es adoptar una actitud profesional de negocios que te permita alcanzar los objetivos para tu carrera musical.

¿En que consiste una actitud profesional?


En atender con la debida importancia cada asunto que se requiera para hacer de un proyecto comercial un negocio rentable. Así de simple.

Un negocio se trata de hacer dinero, así de fácil. Si pretendes que el dueño del lugar te invite, hazlo ganar dinero asegurándote de invitar a las personas más ebrias que conozcas. Si quieres que la disquera promueva tu álbum, solo tienes que asegurarle que hay suficientes personas que lo comprarán. Si quieres que el productor haga tu disco, tendrás que asegurarte de que su trabajo verá la luz pública y no se quedará guardado en un sótano.

Una actitud profesional consiste en varios elementos, veamos uno por uno:

Compromiso con tu propio proyecto.

Antes que otra cosa, si tú mismo no demuestras interés hacia tu propio proyecto, puedes irte olvidando de decir que eres profesional. Pasa en todos lados, pero si vives en Latinoamérica sabrás que las cosas rara vez pasan si tú mismo no las haces. Si eres de los que espera que las cosas pasen, olvídalo, te equivocaste de industria.

Responsabilidad con los demás.


Cuando alguien muestra interés hacia tu proyecto vale la pena poner atención hacia sus propios intereses; no solamente porque ahí podrás descubrir si te están timando o no, sino porque toda relación laboral debe ser ganar-ganar. Si sólo gana uno, no sirve, por lo que deben ganar todos. Pon atención a lo que los colaboradores de tu proyecto quieren y procura respetar lo que se acuerde. Esto por supuesto implica PUNTUALIDAD.

Trabajo en equipo.

Hablando de personas, lo cual es un tema muy difícil, el trabajo en equipo se vuelve esencial, y es justo donde muchos artistas fallan: “Tu encárgate de las luces, nomás haz que me vea bien”, o el clásico “¿a mi que me preguntan? Yo sólo toco la guitarra”. Después es típico escuchar los lamentos del artista cuando las cosas no salieron como quería. Hay que aprender a trabajar en equipo y apoyar a todos los involucrados, así como aportar ideas y mantenerse al tanto de como se hacen las cosas.

Humildad.


…lo cual me lleva a la humildad. Ser humilde es importante en cualquier negocio, pues no se sabe nunca con quién se está hablando. Siempre hay que mantener los pies en la tierra y darse cuenta que aún hay muchísimos escalones para subir, por lo que adoptar una actitud arrogante es fatal, sobre todo cuando se va a pedir algo, como una entrevista en medios, un foro o peor aún, patrocinios.

Educación y modales.

En cualquier negocio existe una ética y un comportamiento adecuado para tratar ciertos asuntos. El llegar a las 11:00 A.M. con actitud “rock star” a una junta en el corporativo que te patrocinará todo mugroso, despeinado y oliendo a alcohol (fresco o rancio) no es aceptable para hacer un negocio, aún cuando tu labor sólo sea quedarte calladito y sonreír mientras tu manager habla. Es importante seguir las normas de conducta mínimas de sociedad para lidiar con personas que aportarán algo a tu proyecto.

Resultados.


Un amigo, dueño de un exitoso banco, me dijo algo muy triste pero cierto: “Es muy fácil sobresalir en México, lo único que tienes que hacer es lo que te toca”. ¡Es verdad! La mayoría de los mexicanos no hacemos lo que nos toca y por ende alguien siempre termina enojado. Sé que hay algunos países de centro y sudamérica que padecen de lo mismo. La moraleja es: sólo haz lo que te piden que hagas. Hazlo bien y hasta que lo termines, siempre en tiempo y forma prometidas. Esto te garantizará mucho éxito en la industria musical, que se caracteriza por su informalidad.

Cuidado personal.


Muchos artistas descuidan esta parte, la cual es vital para nuestro tipo de trabajo. Tan solo imagina sobrevivir cuatro meses de viajar en camión, recorrer los estados, bajar, tocar, dormir, viajar y así, una y otra vez… en los negocios no es diferente, siempre hay que tratar con las personas en tus cinco sentidos y descansado, para que las juntas y negociaciones puedan ser productivas para todos los involucrados.

Persistencia.

Las cosas no se dan de la noche a la mañana, ¡y menos en el mundo de la música! En ocasiones un cierre de contrato puede llegar a tardar meses de espera en lo que aparentemente no pasa nada. Si abdicas antes de obtener resultados estarás haciéndole perder el tiempo a muchas personas, ganándote así su odio y cerrándote las puertas. Sé persistente y mantente atento a las nuevas oportunidades que puedas ir encontrando en el camino, no sólo limitándote a las que visualizaste al principio.

Conclusión

Como artista debes recordar que también eres hombre de negocios, y debes interesarte por como se mueven las cosas con tu proyecto musical. Tal vez algún día ganes los suficientes millones (¡ojalá!) para poder pagarle a alguien de confianza que se encargue de tus asuntos, pero el hecho es que mientras tú presentes tu cara fuera del escenario, debes adoptar una actitud profesional, lo que se espera de un artista completo e integral con el que se pueda ganar dinero.

¡Cuida tu actitud! Y si te da flojera entender los puntos expuestos te los resumo a 3: Cumple lo que prometes, sé aseado y ante todo, sé humilde. Recuerda, si crees que lo tienes todo y las cosas no pasan, tal vez sea momento de revisar tú propia actitud y la de tus compañeros y colaboradores.

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